Ocho presidentes municipales de la Ribera del Lago de Chapala firmaron un manifiesto en el que solicitan a la Comisión Nacional del Agua (Conagua) detener y reconsiderar la construcción del Acueducto Presa Solís–León, contemplado en el Plan Nacional Hídrico 2024–2030.

El pronunciamiento, hecho en Chapala, advierte que la obra pondría en riesgo el caudal, la biodiversidad y la economía regional. El alcalde anfitrión, Alejandro Aguirre Curiel, subrayó que el Lago de Chapala “es más que un espejo de agua: es una arteria que alimenta a millones de personas en Jalisco y Michoacán”. Añadió que la petición no busca un conflicto entre estados, sino que Guanajuato comprenda el valor de preservar un humedal, recordando la pérdida de la Laguna de Yuriria.

En el manifiesto se pide:

Reconsiderar el proyecto antes de su ejecución.

Transparentar y socializar los estudios de impacto ambiental con especialistas nacionales e internacionales.

Garantizar el cumplimiento de los volúmenes mínimos establecidos en acuerdos y decretos vigentes.

Abrir una mesa de trabajo interestatal con gobiernos, municipios y expertos.


El documento detalla que el acueducto abastecería a León, Celaya, Salamanca, Irapuato y Silao, con un consumo doméstico promedio de 366 litros diarios por persona para más de 3.5 millones de habitantes.

Firmaron el manifiesto: Alejandro Aguirre Curiel (Chapala), Deysi Nallely Ángel Hernández (Ocotlán), Arturo Israel Ascencio Gómez (Poncitlán), Hugo David García Vargas (Jocotepec), Santiago Coronado Valencia (Tizapán el Alto), César Celestino Molina Sahagún (Jamay), Juan Diego Fonseca Zepeda (Tuxcueca) y el regidor Raúl Roberto Ruedas Barajas (La Barca).

Los ediles recordaron que el Lago de Chapala, principal reserva de agua superficial del país y Sitio Ramsar, abastece al 60 % del agua del Área Metropolitana de Guadalajara y a decenas de comunidades. Exigieron respetar el Convenio de Coordinación y Concertación de 2004 y el Decreto de 2014 sobre la Subregión Hidrológica Lerma–Chapala, que obligan a Conagua a consultar y coordinar antes de modificar la distribución del agua.

Advirtieron que reducir el suministro podría provocar el achicamiento del lago, pérdida de pesca, turismo y biodiversidad, así como migración forzada, como ocurrió en 1955 y estuvo a punto de repetirse en 2000. “El Lago de Chapala no olvida cuando su línea costera se retiró más allá de la vista y la gente salió en procesión a pedir lluvia”, recordaron.