Treinta y un personas sorprendidas tirando basura en la vía pública realizaron trabajo comunitario en la colonia Colinas de La Normal, como parte del programa de Servicio Comunitario que impulsa el Gobierno de Guadalajara.

Alain Preciado, director de Justicia Cívica municipal, explicó que estas personas decidieron conmutar la multa o el arresto por cinco horas de labores en beneficio de la ciudad. Entre sus tareas, realizaron limpieza, barrido, recolección de basura y pintado de espacios públicos en zonas como unidades deportivas, plazoletas y canales.

“Es una medida reeducativa. Se busca que el infractor tome conciencia de la falta y del daño causado a la comunidad”, señaló Preciado, quien recordó que este programa se ha aplicado ya en más de 60 colonias de Guadalajara.

Desde el inicio de la actual administración, 980 personas han sido remitidas por faltas administrativas, de las cuales 699 han sido por tirar basura. De ese total, el 80 por ciento ha optado por integrarse al programa de trabajo comunitario.

La Ley de Ingresos establece sanciones que van de los 2 mil 260 hasta los 226 mil pesos por esta falta, o bien un arresto de hasta 36 horas. Sin embargo, el reglamento de Justicia Cívica permite sustituir esas sanciones por trabajo comunitario.

“De alguna manera, quien tira basura le falta al respeto a su comunidad. Esta es una forma de resarcir el daño de una conducta antisocial”, expresó el funcionario, quien aseguró que durante la jornada se garantiza agua, alimentos, condiciones dignas y respeto a los derechos humanos de los participantes.

Además, al concluir la faena, los infractores reciben una charla de reflexión sobre el impacto de sus actos y la importancia de mantener limpia la ciudad.

Lucía Ochoa, representante de la Asociación de Colonos de Colinas de La Normal, celebró la intervención: “Se limpió la zona comercial, las plazoletas y la avenida Científicos. A los locatarios y vecinos nos parece muy bien, ayuda a generar conciencia”.

Jorge, uno de los infractores, también valoró positivamente la experiencia. “No se me hizo pesado. Más bien, contribuimos a que la ciudad esté limpia. A mí sí se me hace chido”, concluyó.