El Tequila no es solo una de las bebidas alcohólicas más reguladas en el mundo, también ha demostrado ser un referente mundial en el compromiso con el medio ambiente. A propósito del noveno aniversario de la aprobación de la Agenda 2030 de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para el Desarrollo Sostenible, es importante destacar que las acciones de la Estrategia de Sustentabilidad Agave-Tequila están alineadas con 16 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

El Consejo Regulador del Tequila A.C. (CRT), en colaboración con el Centro Mario Molina y la Agroindustria Tequilera, lanzó en 2016 una Estrategia de Sustentabilidad para la cadena productiva Agave-Tequila. Esta estrategia ha tenido logros significativos a lo largo de los años, incluyendo la reducción de la huella de carbono del Tequila en un 6.2% entre 2014 y 2020, la prevención de la deforestación en más de 15 mil hectáreas de Jalisco mediante la certificación ARA (Agave Responsable Ambiental), y la producción de más de 50 mil árboles anuales para reforestación.

Carlos Fernando López de la Cruz, responsable de Proyectos de Sustentabilidad del CRT, comentó sobre la visión a largo plazo del sector tequilero: «Hemos implementado un Consorcio de Investigación que nos permitirá alcanzar nuestras metas para el 2030, avanzando en cada uno de los siete ejes de nuestra estrategia».

Estos ejes incluyen la descarbonización de la industria, el uso eficiente del agua, la adopción de prácticas agrícolas sostenibles, el compromiso con una producción de Tequila sin deforestación, el tratamiento responsable de residuos, el fortalecimiento de programas sociales y el desarrollo económico de la región tequilera.

El impacto del sector tequilero en la consecución de los ODS es palpable. «El sector trabaja directamente en metas globales como el acceso a agua limpia y energía sostenible, el crecimiento económico inclusivo y la industrialización responsable. Además, estamos comprometidos con combatir el cambio climático y fomentar un consumo y producción sostenibles», explicó Carlos López, vocero del CRT.

De cara al 2030, las metas establecidas por la agroindustria tequilera son ambiciosas: reducir en un 25% la huella de carbono directa, incrementar en un 12% el consumo de energía renovable, aumentar en un 5% el uso de electricidad de fuentes limpias, reducir en un 15% el consumo de agua por unidad de producción y tratar el 80% del agua utilizada.

Con una inversión superior a los 128 millones de dólares en los últimos años, la industria del Tequila está marcando el camino para convertirse en la bebida más sustentable del mundo. Cada proyecto implementado es una prueba más del compromiso del sector para mitigar su impacto ambiental y contribuir a los objetivos globales del desarrollo sostenible.